La Homeopatía y sus protagonistas
-por Farmacia Maure-

Dr. Julio Prebisch (1896 - 1952)
El 29 de julio de 1896, nació en San Miguel de Tucumán Julio Faustino Segundo Prebisch Linares, hijo de una familia salteña. En su adolescencia, abandonó la provincia para estudiar Medicina en Buenos Aires, donde se recibió con honores. En sus últimos años de vida se dedicó al estudio y la práctica de la homeopatía.
Julio Prebisch fue uno de los hombres que más influyeron en la forma en que se entiende en la actualidad la educación superior.
Julio Prebisch, personalidad multifacética, dejó una profunda huella en los ámbitos de la Universidad y de la medicina.
Dirigente estudiantil adherido a las corrientes innovadoras de la Reforma Universitaria, muy joven fue electo Rector de la Universidad de Tucumán, ocupando ese cargo durante dos períodos -1929-1933 y 1937-1940- convirtiéndose en el primer Rector reformista de América. La magnitud de su obra -fruto de su inclaudicable tenacidad en sus ideales- salta a la vista con la obra realizada en solo seis años y tres meses que se desempeñó como Rector. Si bien le tocó desempeñar su labor en un ambiente político adverso para los ideales renovadores que sostenía, como consecuencia del Golpe de Estado de 1930 que restauró a los sectores conservadores en el poder, realizó una verdadera obra de expansión al proyectar a la Universidad hacia los más variados campos, creando nuevas facultades, institutos, modificando planes de estudios y de investigación.
Desde la medicina, fue también un innovador al abrazar con fervor a la Homeopatía como terapéutica en la búsqueda de aliviar aquellos males que no encontraban respuesta dentro de la medicina tradicional, la que ejerció en su más alto rigor profesional, científico y ético.
Breve biografía
Julio Prebisch nació en Tucumán el 29 de julio de 1896, en el seno de una familia ilustre.
Su padre, Albin Teodoro Prebisch, natural de Colmnitz, (Sajonia, cerca de Dresden), llegó a Jujuy en la década de 1880 como representante de las Mensajerías, único medio de transporte entre Buenos Aires y el norte del país, donde se casó, en 1887 con Rosa Linares Uriburu, de origen salteño.
Más adelante, los Prebisch Linares se instalaron en Tucumán formando una numerosa familia de ocho hijos, los que se destacaron por sus altas calidades humanas y la resonante actuación en diversos campos de la ciencia y las humanidades: Amalia, María Luisa, Ernesto, Julio, Alberto, Raúl, Rosa Elvira y Lucía.
Julio nació en la casa ubicada en la esquina de San Martín y Laprida, que aún se conserva. Cursó sus estudios en el Colegio Sagrado Corazón, recibiéndose de bachiller en el Colegio Nacional en 1913. Al año siguiente partió a Buenos Aires a estudiar medicina, como lo hacían los jóvenes del interior que iban en busca de superación y perfeccionamiento.
Fue un estudiante brillante, y siendo el mejor promedio recibió sólo el Diploma de Honor por haber retrasado su graduación para ponerse al frente de las luchas estudiantiles al ser elegido Presidente del Centro de Estudiantes de Medicina, crisol donde se plasmaban los ideales reformistas, y participar en el periódico "La Cureta", órgano periodístico del Centro de Estudiantes donde escribió vigorosas páginas defendiendo esos ideales. Antes de hacerse cargo de la Presidencia del Centro escribió a sus padres, como era la costumbre de la época, pidiéndoles su opinión y autorización, consciente de que ello lo retrasaría en sus estudios, a lo que su padre, de carácter severo, y la madre, de infinita ternura, lo incentivaron en sus ideales.
Con el título de Médico, el Diploma de Honor y una destacada experiencia en la política universitaria, vuelve a Tucumán a ejercer la profesión con esa pasión del joven que se ha preparado para aliviar el sufrimiento de los que lo necesiten, e instala su consultorio en la casa paterna.
En 1927, al contraer matrimonio con Dora Cossio Uriburu, quien lo acompañó en todos los avatares de su azarosa vida llena de luchas y pasiones, trasladó su vivienda y consultorio a Laprida 317. Allí nacen sus dos hijos, los que siguieron sus pasos, uno desde la Universidad, otro desde la medicina. Julio Matías fue abogado, Secretario General y Director de Asuntos Jurídicos de la Universidad, y Ricardo Bernardo, fue Presidente de la F.U.N. a quien los estudiantes de la Federación Universitaria del Norte nombraron simbólicamente Rector al producirse el derrocamiento del peronismo en 1955, a los efectos de preservar los bienes de la Universidad; como médico homeópata, fue fundador y primer Presidente de la Asociación Médica Homeopática de Tucumán, y Director de la Escuela Médica Homeopática Doctor Julio Prebisch.
En 1940 Prebisch se retiró a la vida privada y a la práctica de la Medicina, introduciendo en Tucumán la Homeopatía en el tratamiento de sus pacientes. Retornó brevemente a la política como Concejal de Tucumán, por el Partido "Defensa Provincial-Bandera Blanca" en 1942, y posteriormente desempeñó un cargo bajo la administración Baldrich. Había retornado a la enseñanza, como profesor de Biología en la Facultad de Bioquímica en 1940, e integró la “Comisión de la Fundación Lillo” en 1949.
El Dr. Prebisch, falleció en Tucumán el 21 de marzo de 1952. El “Centro Universitario de la Universidad Nacional de Tucumán”, denominado, “Julio Prebisch” que está ubicado en el “Parque 9 de Julio”, de nuestra ciudad y que alberga a las Facultades de Filosofía y Letras, Psicología, y Odontología, lleva este nombre dedicado a su memoria.
El reformista
En la Capital, además de conocimientos científicos invaluables, Prebisch tomó contacto con las ideas de la reforma mientras estaba al frente del Centro de Estudiantes de Medicina de la UBA.
De vuelta en la provincia, tuvo dos mandatos al frente de nuestra Universidad. El primero de ellos fue de 1929 a 1933 y el segundo se extendió durante 1937 y 1940. Bajo su conducción, desde el 29 de octubre de 1929 en adelante, nuestras facultades conocerían en profundidad los alcances y las posturas de la Reforma Universitaria que se había gestado en Córdoba en 1918.
Con el apoyo de los estudiantes y graduados y la oposición del personal docente, el Dr. Prebisch tuvo la difícil tarea de comenzar a cambiar la forma en que se concebía la educación superior.
La candidatura de Prebisch surge del sector estudiantil que ve en él al líder conocedor profundo del ideario que encarna la Reforma. La Asamblea Universitaria lo consagra en el Rectorado el 23 de Octubre de 1929 con el voto de los estudiantes, de los egresados de las dos únicas Facultades existentes, la de Farmacia e Ingeniería, y el del profesor José Villafañe en la presidencia de la Asamblea como Rector Interino, único representante de su estamento.
Prebisch, al asumir su mandato afirma: "Quiero haceros recordar que vengo a la Universidad venciendo la resistencia de la casi totalidad de sus profesores que ven en mi llegada -con razón y con dolor- la oficialización de propósitos reformistas".
-Lo que evidencia acabadamente el espíritu democrático y pluralista de Prebisch, es su política de hacer a los estudiantes partícipes de la vida y de los proyectos universitarios, porque tenía un alto concepto de sus valores y de la misión formadora que la Universidad tenía para con ellos, en lo personal y en lo profesional, aunque en el contexto de la época eso sonaba a subversión de los principios de orden y autoridad.
"No maduran con los años las tendencias que no nacieron en edad temprana ni se atemperan vehemencias inexistentes como no pueden tampoco cosecharse lo que nunca se sembró... Paréceme, pues, una grave ceguedad censurar a la juventud por su rebeldía, por la inquietud de su espíritu, por su descontento y aún por la vaga y a veces inasible expresión de sus ideales. Ahí están las fuentes de todo progreso, la levadura de toda perfección, el motivo de los más altos heroísmos y origen de toda solidaridad...". De lo contrario, continuó diciendo en su discurso al sumir el primer Rectorado en 1929 "es el burócrata congénito que ya antes de nacer tiene señalado un asiento en el festín del poderoso que le compra la libertad con las sobras de su hartura".
Prebisch cargó con el mote de subversivo, de comunista o anarquista, epítetos que rechazaba y que le producían no poca indignación, a la vez que le significaron recibir permanentes cuestionamientos sobre su desempeño, como el de no contar con el apoyo de los gobiernos nacionales de turno en el cumplimiento de las partidas presupuestarias. Situación que engrandece aún más su accionar, caracterizado por la ejecutividad con que proyectó la universidad durante sus rectorados.- Miguel Isas
El médico homeópata
Si Julio Prebisch fue un innovador en su paso por la Universidad dejando huellas profundas en los diversos ámbitos de su estructura, también lo fue desde la perspectiva con que abrazó su otra pasión: la medicina. Desde ambas se manifestó como un líder: marcando rumbos. Desde la política, la Universidad fue su reducto adhiriéndose, en solidaridad con los jóvenes, a los postulados reformistas en contra de las viejas estructuras conservadoras; desde la medicina, buscando nuevos horizontes terapéuticos en la homeopatía.
Graduado de médico en Buenos Aires en 1922, regresa a Tucumán e instala su con- sultorio. Pronto se destaca como notable clínico y es llamado a conformar juntas médicas en casos de difícil diagnóstico. Suma al bagaje científico recibido en la Universidad la adquisición de la incipiente tecnología médica, incorporando a su consultorio un aparato de Rayos X, Diatermia y Rayos ultravioleta.
Transcurría el año 1946, cuando una paciente de las Termas de Río Hondo afectada de una jaqueca crónica a la que no podía curar con la terapéutica tradicional, lo puso en contacto con la homeopatía regalándole un libro, Elementos de la Materia Médica Homeopática de Paul Chirón. De espíritu libre, exento de prejuicios, se puso de inmediato a estudiar y siguiendo las instrucciones del Manual, consiguió curarla. Prebisch se fue a Buenos Aires a realizar un curso intensivo en la Asociación Médica Homeopática Argentina, donde se encontró con un ex compañero de Facultad, Eugenio Anselmi, con quien mantuvo una fructífera amistad y quien le abrió las puertas a un conocimiento más profundo de la nueva terapéutica.
Sumó a su biblioteca los clásicos de esta medicina: Materia Médica de J.T.Kent, de uso mundial e insustituible, Repertory of the Homeopathic, de J.T.Kent, Repertorio de Anselmi, La Homeopatía en los estados agudos de León Vannier, Filosofía Homeopática de James Tylor Kent, Traité de Matière Medical Hommeopathique de Henry Duprat, Guiding Symptoms de Constantino Hering, en diez tomos y Drug Pictures de Margaret Tyler, entre otros.
La Homeopatía en la Universidad
Si bien la práctica homeopática se inicia desde el consultorio de Julio Prebisch, desde la Universidad se incorpora durante el año 1938 en la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia, a través de la cátedra de Farmacotecnia I dictada por el profesor Adolfo Fernando Rovelli.
Rovelli, hombre de una profunda cultura humanística, amante de las letras y la música, gracias a sus innatas condiciones docentes, convocaba una nutrida concurrencia a pesar que dictaba sus clases a las dos de la tarde, como acostumbraba a hacerlo el sabio Miguel Lillo. A él lo continuaron en esa temática los profesores Pedro O. De Camilo, Félix E. Rodríguez y Blanca Amicone de Rodríguez.
Los contenidos sobre Farmacia Homeopática se impartían como una parte del programa. Recién en 1990, al modificarse los planes de estudios de la carrera, se incorpora como materia electiva "Introducción a la Farmacia Homeopática" que dicta la profesora farmacéutica y bioquímica, Claudia Sanz de Osa, quien participa también en el dictado de los cursos de Medicina Homeopática para estudiantes, con carácter extracurricular y para graduados, que se dictan en la Facultad de Medicina, y que organiza la Escuela Médica Homeopática "Doctor Julio Prebisch".
En Tucumán no existían farmacias especializadas en la preparación de los medicamentos homeopáticos. En 1938 se gradúa de farmacéutico Víctor Juan Hidalgo, alumno de Rovelli, quién le legó parte de su biblioteca homeopática. Su diploma fue firmado por Prebisch, como Rector.
Tras realizar estudios de perfeccionamiento, Hidalgo instala su farmacia en Tucumán y entra en permanente contacto con Prebisch para las preparaciones homeopáticas, las que son realizadas con todo rigor.
Prebisch sembró la semilla que fructificó en el pequeño grupo de jóvenes médicos que continuaron su derrotero: en su hijo Ricardo, Miguel Angel Astigueta, Adolfo R Ibáñez y el que escribe este trabajo, Miguel Isas. Y quiero hacer aquí una íntima confesión, fue Julio Prebisch quien ejerció en mi su influjo poderoso. Fue mi primer Maestro en mi juventud y por él, siendo estudiante de medicina supe que en el futuro me dedicaría al ejercicio de la Homeopatía.
Esa semilla, que tras haber trabajado silenciosamente y con verdadero tesón fructificó, con el tiempo dio lugar a que en mayo de 1986 se constituya la Asociación Médica Homeopática de Tucumán.


