ATENEO AMHA - Los Diarios Clínicos de Hahnemann IV - Su práctica en Pa ...

Ateneo "Los Diarios Clínicos de Hahnemann IV - Su práctica en París." en la Asociación médica Homeopática Argentina - AMHA

El 5 de abril de 2019 fuimos invitados al Ateneo de la Asociación Médica Homeopática Argentina, AMHA.
Fue la 4º y última entrega sobre los Diarios Clínicos de Samuel Hahnemann a cargo de la Dra. Silvia Mercado y el Dr. Adolfo Campanelli.
En esta oportunidad se abarcó la historia de los diarios escritos durante su práctica en Paris, desde 1835, año en que se traslada a vivir a esa ciudad junto a su segunda esposa, Mèlanie.
Durante esta época, Hahnemann prepara la sexta y última edición del Organon que terminó de escribir en 1842, un año antes de su muerte, pero que no se publicará sino hasta 79 años después, en el año 1921.


ATENEO: Los Diarios Clínicos de Hahnemann IV
Su práctica en París.
Departamento de Investigación Histórica de la AMHA
Profesora Titular Dra. Silvia Mercado, Coordinadora del área de Investigación Histórica y del Profesor Adjunto Dr. Adolfo Campanelli

EL LEGADO DE HAHNEMANN

Por el Dr. Adolfo Campanelli

Este año, precisamente el 10 de abril, se cumplen 264 años del nacimiento de Hahnemann, 223 del esbozo de la teoría homeopática y 209 años del nacimiento real de la Doctrina Homeopática y todavía hoy no llegamos, los homeópatas, a clarificar en forma fehaciente, los últimos perfeccionamientos del Maestro a su Doctrina
La sexta edición del Organon, según palabras de Hahnemann, "la que más se acerca a la perfección de todas", guardaba la última, y más importante enseñanza del Maestro, la Escala Cincuentamilesimal.
Hahnemann, durante toda su vida de homeópata, luchó, otra de sus grandes epopeyas, contra lo que él consideraba un flagelo dentro de la práctica diaria, la agravación homeopática. Y durante toda su vida de experimentador, su norte casi exclusivo fue tratar de evitarla.
Todos conocimos los vaivenes que le imprimió a su terapéutica desde los comienzos de la práctica, diluyendo, agitando, sucusionando, variando las diluciones, variando las sucusiones, hasta 1833.
Después, nada. Hahnemann murió en 1843 y con él su obra magna, la sexta edición del Organon.
Quedó la certeza de que existía. Envuelta en un manto de negaciones e intrigas, Nada más.
El mundo homeopático tratando de averiguar la real magnitud de las modificaciones doctrinarias trató de acercarse, con las pequeñas pistas que habían quedado por ahí sin ninguna explicación válida, sin ninguna de las esclarecedoras clases a sus discípulos, sin ninguna publicación que mostrara el camino, al último pensamiento, a la última experimentación, a la última evolución.
Se sabía que había una evolución. Se sabía de la existencia del Organon. Pero no había camino que condujera hacia él.
Hasta 1921. 79 años después de la desaparición física de Hahnemann, se publica el sexto Organon, en alemán primero y en inglés después.
Un inmenso tesoro oculto indescifrable, con abismos insondables e inexplicables, que finalmente, al no poder transitarlos, se soslayaron y sobre los cuales se tendió un enorme manto de ceguera primero e indiferencia después. Hasta hoy.
Sin embargo, era claro. Transparente. Lo que pasaba era que no estaba el Maestro, ni sus experiencias, ni sus aclaraciones para dilucidarlo.
El tesoro estaba ahí. A la vista de todos. Y ninguno pudo desenterrarlo.
Pero existe una llave que podría abrir el cofre. Está en el suelo natal del Hofrat eterno, Alemania. Precisamente en Stuttgart, mucho más precisamente, el IGM (Institut für Geschichte der Medizin) de la Fundación Robert Bosch.
Ahí reposan, hasta que alguien se atreva a despertarlos, los famosos Krankenjournales (los Diarios Clinicos de Hahnemann), especialmente los franceses, donde está toda la información sobre la práctica de Hahnemann en el zenit de su vida, con su perfeccionada terapéutica, la escala cincuentamilesimal.
La tarea es ardua y fatigosa. Los diarios franceses son muy complicados.
Algunos investigadores amantes de la Homeopatía se animaron hace tiempo y lograron establecer teorías por demás interesantes que son hilos conductores para una futura investigación profunda y concienzuda. Otros, tímidamente, se acercan de vez en cuando.
Pero el Maestro y la Homeopatía necesitan más.
No se puede evolucionar a Hahneman si nunca averiguamos a partir de dónde. Especialmente si no clarificamos definitivamente cuál era la dimensión de su Perfección.
209 años es mucho tiempo. Pero la paciencia de Hahnemann es infinita. Alguna vez, cuando nos demos cuenta del inmenso sacrificio que llevó llegar a ese tesoro... alguien se va a animar.
Por lo menos, por agradecimiento a quien le dedicó toda su vida a enseñarnos el camino correcto.

Autor: Dr. Adolfo Campanelli - profesor adjunto Asociacion Medica Homeopatica Argentina

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