FUERZA VITAL

LA FUERZA VITAL

Entendiendo el concepto de Fuerza Vital

De acuerdo con la teoría vitalista, esencial para comprender a la Homeopatía, el ser humano está dotado de una energía que rige el funcionamiento de su organismo y que al desequilibrarse da origen a las enfermedades.
Todos los seres vivos (humano, vegetal o animal) tienen una Fuerza intrínseca que los "anima" y mantiene con vida. Esta fuerza es una forma de energía que sustenta todos los procesos biofísicos y bioquímicos y separa lo vivo de la materia no viva.
A lo largo de la historia, este concepto ha sido descripto de distintas maneras. En el mundo Occidental se le ha llamado la inteligencia innata, el principio de vida, la fuerza vital, la vitalidad, la dinámica, la fuerza reguladora o la energía vital. En otras culturas se ha conocido como qi, chi, o prana. Hahnemann, el fundador de la homeopatía, lo llamó Fuerza Vital.
La Fuerza Vital es la que permite a todos los seres vivos auto-sanarse o preservar la vida adaptándose a su entorno. En el caso del cuerpo humano, la Fuerza Vital dirige los diferentes sistemas corporales para que funcionen como un todo armónico.

“...El remedio deberá restablecer, y de hecho restablece la salud y la armonía vital solamente por su acción dinámica sobre la fuerza vital...”.
Samuel Hahnemann
El Organon de la Medicina, 6ta Ed.- Párrafo #16

La Fuerza Vital - Parágrafos 9 al 17 del Organon
Hahnemann, al igual que Hipócrates, entiende que el ser humano tiene una energía vital que es la que nos da la vida, que organiza y actúa regulando nuestro cuerpo, sensaciones y funciones. Hahnemann nos habla de la fuerza vital en el estado de salud (en otras ediciones habla de energía vital), como la que “dinámicamente anima el cuerpo material (organismo), gobierna con poder ilimitado y conserva todas las partes del organismo en admirable y armoniosa operación vital, tanto respecto a las sensaciones como a las funciones, de modo que el espíritu dotado de razón que reside en nosotros pueda emplear libremente estos instrumentos vivos y sanos para los más altos fines de su existencia”.
Hahnemann explica que “el organismo material sin la fuerza vital es incapaz de sentir, de obrar, de conservarse a si mismo; todas las sensaciones nacen y todas las funciones vitales se realizan por medio del ser inmaterial (el principio vital) que lo anima, tanto en el estado de salud como en el de enfermedad.”

Cuando un ser vivo está enfermo en general vemos sus síntomas como la causa del problema. Para la Homeopatía, los síntomas son producto de una perturbación más profunda, los signos de la enfermedad y la mala salud sólo pueden ocurrir cuando ha habido una interrupción de la armonía de la Fuerza Vital. Esta puede ocurrir a partir de cambios psíquicos, tales como una pena profunda, ansiedad prolongada, un susto grande, decepción o hasta alegría extrema, y a cambios físicos, que pueden deberse a accidentes, trauma, mala nutrición, etc.
La Fuerza Vital, cuando es perturbada enérgicamente por uno de estos cambios externos e internos, produce signos y síntomas para recuperar su equilibrio y preservar la vida. Estos no son la enfermedad en sí, sino sólo el resultado visible de esta lucha por recuperar el equilibrio. En algunas ocasiones, si el síntoma no es profundamente curado, puede transformarse gradualmente en una enfermedad crónica.
Las enfermedades crónicas suelen originarse de una mezcla de problemas físicos agudos con temas emocionales que son parte de la vida (causas psicosomáticas). Estas enfermedades crónicas son muchas veces viables con la vida, pero poco a poco llevan a empeorar la salud general de la persona que las padece, quienes suelen ser medicados con drogas supresoras de síntomas que acarrean a la larga efectos secundarios y por no permitirle llevar una vida plena, lo que deteriora mucho también en lo emocional.
El desequilibrio creado por una enfermedad crónica no puede ser superado por la Fuerza Vital, esta sólo puede contenerla. Al hacerlo se involucra en una lucha a largo plazo para preservar la vida. Los síntomas que a menudo pensamos como la enfermedad son sólo subproductos de esta lucha enérgica más profunda. Sin embargo nos dan información importante sobre cómo ayudar a la Fuerza Vital para que el individuo pueda volver a un estado de salud que perdure.

Este desequilibrio de La Fuerza Vital es enérgico, por lo que es necesario un medicamento energético como son los remedios homeopáticos para corregirlo. Estos se prescribirán según la Ley de Similitud (CONCEPTO EXPLICADO A CONTINUACIÓN).

LA LEY DE SIMILITUD

El nombre HOMEOPATIA proviene de dos palabras griegas que significan "similar sufrimiento" y nos da una pauta de cómo esta medicina funciona.
Entre los principios en los que basa se destaca la Ley o Principio de Semejanza. Este postulado fue dado a conocer por el padre de la Homeopatía, Samuel Hahnemann, en un texto titulado "Ensayo sobre un nuevo principio para descubrir las virtudes curativas de las sustancias medicinales", publicado en 1796.
De manera más amplia, el enunciado se refiere a que “toda sustancia capaz de generar, ya sea a dosis ponderables, tóxicas, fisiológicas o bien infinitesimales, síntomas patológicos o propios de una enfermedad en un individuo sano, puede, a dosis muy bajas y siendo especialmente preparada, curar síntomas similares en el individuo enfermo”.
En otras palabras, un individuo puede recuperarse de la enfermedad que lo aqueja cuando recibe una sustancia que genera los mismos síntomas de su padecimiento en alguien sano, siempre que ésta sea presentada diluida y agitada, es decir, dinamizada.
La sustancia que se corresponda en síntomas con los que padece el individuo enfermo puede ser prescripta como Remedio Homeopático de acuerdo con la Ley de Similares para desencadenar una respuesta curativa.
Los remedios homeopáticos que se prescriben provienen básicamente de elementos de los reinos: vegetal, animal, mineral y tienen muchas ventajas sobre los tradicionales: no producen efectos secundarios, pueden interactuar con otras medicinas, curan de manera suave y profunda.

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