80º ANIVERSARIO
LA FIEBRE EN NIÑOS Y EL TRATAMIENTO HOMEOPATICO
La fiebre es la respuesta natural del cuerpo a la infección. Estimula el sistema inmunológico y crea un ambiente hostil para los organismos invasores. Si suprimimos la fiebre en los niños con medicamentos para bajar la temperatura, esta no puede cumplir su función tan rápidamente y es probable que la infección se prolongue (o empeore). Se pueden interrumpir procesos metabólicos importantes y las investigaciones indican que existe un mayor riesgo de desarrollar otros problemas de salud.
Los medicamentos homeopáticos son inocuos, pues no interfieren con otra medicación que el niño requiera y su poder resolutivo actúa de forma rápida, suave y permanente. Desde el punto de vista homeopático, la fiebre forma parte del sistema de defensa del organismo. Aunque bajar la temperatura es deseable para mejorar al niño, como es considerada un síntoma general, es necesario atender a las particularidades de los síntomas acompañantes. Al tratar la fiebre con Homeopatía se reducen los riesgos de complicaciones, dada la acción profunda del medicamento.
La homeopatía corrige el desequilibrio subyacente, estimula la capacidad natural del cuerpo de autocurarse y reduce significativamente el tiempo de recuperación sin efectos secundarios.
Ante cualquier duda consultar siempre a nuestro pediatra de cabecera.
Los siguientes medicamentos son algunos de los que se usan comúnmente para los diferentes tipos de fiebre.
1. Aconitum Napellus
Para la etapa temprana de la fiebre, cuando el inicio es rápido e intenso, y la fiebre es alta. La fiebre puede haber estado precedida por un shock o un susto, o la exposición a un golpe de viento frío y seco. El niño estará agitado, inquieto y ansioso, por lo general con sudores y sedientos de bebidas frías y pueden estar constreñidos.
2. Belladona
Fiebre súbita y violenta que puede llevar al delirio. El niño tendrá la cara roja brillante o enrojecida, especialmente las mejillas. Mientras que la cabeza suele estar caliente, las manos y los pies estarán fríos. Las pupilas se dilatan con un dolor de cabeza intenso que suele ser de naturaleza palpitante. El dolor de cabeza se sentirá mejor al estar sentado y peor al moverse. El niño se sentirá más cómodo en una habitación oscura y puede desear consumir limón, limonada o agua fría. También pueden estar sin sed o especialmente sudorosos. Los síntomas que desencadenen la fiebre (como infecciones del oído medio y amigdalitis) generalmente se presentarán en el lado derecho.
3. Ferrum Phosphoricum
Es útil para la primera etapa de una enfermedad aguda cuando hay inflamación, pero cuando aun es demasiado temprano para que los síntomas puedan ser claramente definidos. La fiebre puede ser alta, pero su inicio no es tan rápido ni tan intenso como se observa con la fiebre de Belladona o Aconitum. La cara del niño generalmente está enrojecida y puede haber manchas rojizas en las mejillas. A veces habrá palidez de la cara. El niño puede estar inquieto y alerta, pero no tan ansioso como con la fiebre de Belladona o Aconitum. Puede haber enrojecimiento de las amígdalas o el oído, pero si hay pus o mucosidad nasal espesa, Ferrum phos. ya no será útil. El niño puede rechazar la carne o la leche pero tener sed de agua.
4. Pulsatilla Pratensis
La fiebre de Pulsatilla puede ser alta o baja, pero el niño estará mimoso e irritable. Querrá abrazos y afecto, subirse a upa y acurrucarse junto a uno. Se sentirán peor por el calor y las habitaciones cerradas, pero mejor al aire fresco. También estarán sin sed y tendrán estados de ánimo cambiantes.


